El vértigo en la menopausia.
Publicación editada 16/10/2026
Hola Iván, como ya te dije, es cierto que existe una relación directa y plenamente demostrada entre la menopausia y la aparición o el empeoramiento del vértigo. El sistema vestibular, que controla el equilibrio, cuenta con receptores de estrógenos, una de las hormonas femeninas por excelencia, junto a la progesterona. Durante la menopausia se produce un marcado descenso de los estrógenos y se alteran muchos de los sistemas del cuerpo, como el metabolismo óseo, la microcirculación y la estabilidad neurológica del órgano del equilibrio.
1.- Más de un tipo de vértigo se relaciona con la menopausia, por ejemplo:
• Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB): Es el cuadro más frecuente en esta etapa. Los otolitos (los "cristales" de carbonato cálcico del oído interno) se desprenden y flotan en los canales semicirculares. Debido a la bajada de estrógenos, disminuye la densidad del calcio (fenómeno ligado a la osteopenia/osteoporosis), desestabilizando mecánicamente estos cristales. Provoca crisis de vértigo giratorio de apenas unos segundos al tumbarse, girarse en la cama o mirar hacia arriba.
• Migraña Vestibular: Las fluctuaciones hormonales son un desencadenante clásico de las crisis de migraña. En lugar de presentarse únicamente como dolor de cabeza, la migraña en esta fase puede manifestarse en forma de crisis de inestabilidad, mareo prolongado o intolerancia al movimiento.
• Enfermedad de Ménière: Aunque su origen es multifactorial, las alteraciones de la microcirculación y del control de los líquidos internos (endolinfa) exacerbadas por el descenso de estrógenos pueden aumentar las crisis de vértigo, acompañadas de acúfenos y de pérdida de audición.
2.- De todas formas es conveniente acudir al especialista para una exploración completa del oído y el sistema vestibular, y si es necesario, realizar algunas pruebas diagnósticas y algunos análisis.
Entre las pruebas funcionales Otoneurológicas, podemos destacar:
• Maniobras de provocación posicional: Esenciales para diagnosticar el VPPB, como la maniobra de Dix-Hallpike o la de rotación supina permiten observar el nistagmo (movimiento involuntario de los ojos) para identificar con precisión qué canal del oído está afectado.
• Videofrenzel / Videonistagmografía (VNG): Evaluación del reflejo vestíbulo-ocular en la oscuridad mediante cámaras infrarrojas para analizar la salud del nervio vestibular.
• Audiometría tonal y verbal: Necesaria para comprobar si el vértigo va acompañado de pérdida de audición, lo que orientaría el diagnóstico hacia Ménière u otras patologías laberínticas.
• Posturografía dinámica: Para objetivar el grado exacto de inestabilidad y qué sistemas (visual, somatosensorial o vestibular) están fallando en el equilibrio.
Y entre los análisis de sangre:
• Perfil metabólico del calcio: Calcio sérico, fósforo y de forma muy relevante, 25-hidroxivitamina D (Vitamina D3). El déficit de vitamina D se asocia directamente con la recurrencia del VPPB.
• Perfil tiroideo: (TSH, T4 libre) dado que el hipotiroidismo suele debutar en este rango de edad simulando cuadros de fatiga e inestabilidad.
• Perfil hormonal completo: (Estradiol, FSH y LH) para confirmar formalmente el estatus de la transición menopáusica.
• Bioquímica general: Niveles de Vitamina B12 y perfil glucémico.
3.- Y, en cuanto al tratamiento, el enfoque debe ser integral y personalizado dependiendo del tipo de vértigo que hayamos diagnosticado:
• Maniobras de reposicionamiento de otolitos: Si se confirma un VPPB, no se trata habitualmente con fármacos, sino mediante maniobras físicas específicas en consulta (como la maniobra de Epley o Semont). Tienen una tasa de éxito inmediata elevada.
• Tratamiento de soporte nutricional: El manejo de los niveles adecuados de micronutrientes como la vitamina D y el magnesio se evalúa clínicamente para apoyar la salud ósea y mineral.
• Terapia de Reeducación Vestibular (TRV): Un programa de fisioterapia dirigida a base de ejercicios oculares y de equilibrio que ayuda al cerebro a compensar la disfunción del oído interno.
• Terapia Hormonal de la Menopausia (THM): En algunos casos, puede ser necesario valorar la reposición o suplemento estrogénico pautado por el ginecólogo, para estabilizar los receptores del oído interno, si la paciente presenta además otros síntomas relacionados con la menopausia, como intensos sofocos, insomnio, etc.
• Fármacos preventivos: Para las migrañas vestibulares o enfermedad de Ménière se pueden considerar opciones terapéuticas específicas bajo supervisión del otorrino o el otoneurólogo.
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