Me he quedado sorda de repente.

Me he quedado sorda de repente.

Ayer Merche, una paciente me preguntaba que le estaba pasando, porque se había quedado sorda del oído derecho de la noche a la mañana. Había ido a urgencias y le habían dicho que no tenía tapones y que el aspecto de los oídos era normal. Le dijeron que tenía que citarse con un otorrino.

Y bien Merche, voy a intentar responderte con claridad. Lo primero es decirte que debemos considerar la pérdida de audición repentina como una urgencia otológica, sobre todo si un médico de urgencias ha descartado un tapón de cerumen y ha visto un tímpano normal. Esto descarta problemas del oído externo y oído medio, como otitis etc. que pudieran ser la causa, y nos indica que el problema puede estar en el oído interno o en el nervio auditivo.

Por lo tanto, Merche, es importante que acudas a un otorrino sin demora.

Primero debe explorar el oído para confirmar que el tímpano es normal y que no hay tapones, tras lo cual tiene que realizar pruebas que puedan confirmar la pérdida de audición e intentar llegar a un diagnostico.

1. Podemos realizar distintas pruebas para confirmar el diagnóstico y la gravedad:

    - Acumetría con diapasones (Pruebas de Rinne y Weber): Es una prueba rápida en la consulta. Si la sordera es del oído interno (neurosensorial), el sonido del diapasón colocado en el centro de la cabeza (Weber) se desviará hacia el oído sano.

    - Audiometría tonal liminar: Es la prueba principal. Permite medir exactamente cuánta audición se ha perdido y en qué frecuencias. Hablamos de "sordera súbita" cuando hay una caída de al menos 30 decibelios en 3 frecuencias consecutivas, instaurada en menos de 72 horas.

    - Logoaudiometría (Audiometría verbal): Para evaluar no solo si el paciente oye sonidos, sino si entiende las palabras. Es vital para valorar el daño neuronal, aunque no sea imprescindible en la visita inicial.

    - Timpanometría y Reflejo Estapedial: Nos sirve para confirmar de forma instrumental que el oído medio funciona bien y evaluar la vía refleja del nervio.

    - Resonancia Magnética Nuclear (RMN) craneal con contraste (gadolinio): No se hace de urgencia el mismo día, pero es obligatoria a posteriori (normalmente en las siguientes semanas) para visualizar el Conducto Auditivo Interno (CAI) y el ángulo pontocerebeloso.

    - Analítica sanguínea: Dependiendo de la historia clínica, se puede pedir para descartar infecciones, problemas autoinmunes o alteraciones de la coagulación.


2. Con los resultados de estas pruebas podemos pensar en los posibles diagnósticos diferenciales:

Cuando el oído externo y medio están sanos, las causas de una pérdida auditiva repentina pueden ser variadas:

    - Causa Infecciosa/Viral: Daño directo del auditivo nervio o de la cóclea por virus (herpes simple, varicela-zóster, citomegalovirus) o bacterias (enfermedad de Lyme, sífilis).

    - Causa Vascular: Un "infarto" en el oído. El oído interno está irrigado por una arteria muy fina y sin colaterales (arteria laberíntica). Si se bloquea o hay una hemorragia, las células ciliadas mueren rápidamente por falta de oxígeno.

    - Causa Tumoral / Estructural: Un neurinoma del acústico (schwannoma vestibular). Es un tumor benigno en el nervio auditivo que a veces debuta con una pérdida repentina de audición. Por esto es obligatoria la Resonancia Magnética Nuclear.

    - Enfermedad Autoinmune: Síndromes donde el propio sistema inmunológico ataca las estructuras del oído interno.

    - Enfermedad de Ménière: A veces, el primer episodio de esta enfermedad (que cursa con exceso de líquido en el oído interno) se presenta solo como una pérdida de audición repentina, a la que luego se suman vértigos y acúfenos.

    - Traumatismo o Fístula Perilinfática: Una rotura de las membranas del oído interno, como las ventanas oval o redonda, o los canales semicirculares,  por un cambio brusco de presión (barotrauma por buceo, un esfuerzo físico intenso o un estornudo muy fuerte).

Pero en realidad lo más probable es que se trate de una Hipoacusia Neurosensorial Súbita Idiopática, también conocida como Sordera Súbita o Brusca.

En la inmensa mayoría de los casos (hasta en un 85-90%), después de hacer todas las pruebas, no se logra identificar una causa exacta. Se asume que suele ser una mezcla de inflamación viral microscópica o un compromiso vascular transitorio en el oído interno. A pesar de no saber la causa exacta en ese momento, el protocolo de tratamiento es claro y debe iniciarse sin demora.

¿Y que hacemos?. Mi consejo es claro y directo. Hay que pasar a la accion. Hay que instaurar tratamiento cuanto antes, ya que el tiempo es fundamental. El pronóstico de recuperación empeora drásticamente si se retrasa el tratamiento más de 2 semanas, siendo los primeros 3 a 7 días la "ventana de oro". Debes ir a las urgencias de un hospital que cuente con especialista en Otorrinolaringología u ORL hoy mismo.

El especialista iniciará el tratamiento de inmediato. Los corticoides, ya sea por vía oral, intravenosa o inyectados directamente a través del tímpano en el oído medio son el único tratamiento que ha demostrado eficacia real y la mayor probabilidad de recuperar la audición, aunque en ocasiones se puede utilizar la cámara hiperbarica para mejorar la oxigenación del oído interno.