La Psicoacústica. Mayor sonoridad con menos decibelios.
Publicación editada 28/07/2025
La psicoacústica estudia cómo el oído humano y el cerebro perciben el sonido. Gracias a herramientas basadas en ella, podemos aumentar la sensación sonora o el volumen percibido sin dañar el oído, manipulando esa percepción sin necesidad de elevar los decibelios (dB) a niveles peligrosos.
Entre otros métodos que podemos usar, están:
1. La Compresión y Limitación con Criterio. El Mastering o masterización.
- La compresión reduce el rango dinámico de un sonido, haciendo que las partes más silenciosas sean más audibles sin que las partes más fuertes se vuelvan excesivamente ruidosas. Una compresión sutil puede hacer que una mezcla suene más "llena" y presente.
- La limitación es una forma extrema de compresión que evita que los picos de sonido superen un cierto umbral (generalmente 0 dBFS en el entorno digital). Bien utilizada en el proceso de masterización, permite que la mezcla suene más fuerte en general sin distorsionar, lo que a menudo se traduce en una mayor sensación de volumen.
2. La Ecualización Sensible al Oído Humano.
Nuestro oído es más sensible a las frecuencias medias (alrededor de 2-5 kHz) y menos sensible a los graves y agudos a volúmenes bajos. Para que un sonido se perciba más fuerte a un volumen general moderado, podemos acentuar ligeramente las frecuencias a las que el oído es más sensible, es decir, las frecuencias medias. También podemos realzar los graves y agudos de forma inteligente, ya que a volúmenes bajos estas frecuencias "desaparecen" más rápidamente. Esto puede dar la sensación de mayor "cuerpo" y "claridad" sin subir el volumen general.
3. El Realce de Transitorios.
Los transitorios son los ataques iniciales y rápidos de los sonidos (por ejemplo, el golpe de un tambor, el inicio de una cuerda de guitarra). Nuestro cerebro utiliza esta información para percibir la "pegada" o el "impacto" de un sonido. Utilizando herramientas como los "transient shapers" o compresores con ataques y decaimientos muy específicos, podemos realzar la energía de estos transitorios sin aumentar el nivel RMS general del sonido. Esto hace que el sonido se perciba con más "punch" y, por lo tanto, con más presencia o "volumen" percibido.
4. El Ancho Estéreo y la Espacialidad
Un sonido con un ancho estéreo bien logrado (es decir, que abarca bien el espacio entre los dos altavoces o auriculares) puede percibirse como más grande, más envolvente y, en consecuencia, "más fuerte" que un sonido mono o con un estéreo estrecho, incluso si su nivel de dB es el mismo. La utilización de reverberación y delays controlados, y procesadores de imagen estéreo pueden crear esta sensación de amplitud y tamaño.
5. El Contraste Dinámico y el "Silencio" Estratégico
Paradójicamente, el silencio o los pasajes de menor volumen pueden hacer que los pasajes ruidosos suenen aún más impactantes. Si todo está al mismo volumen máximo, el cerebro se acostumbra y la sensación de "fuerza" se diluye. Crear un buen contraste dinámico, permitiendo que haya momentos de mayor y menor intensidad, hace que los picos de volumen sean más efectivos y se perciban como más potentes sin necesidad de mantener un nivel de decibelios alto constante.
6. La Mejora de la Inteligibilidad (especialmente en el habla)
Para el habla, la clave no es solo el volumen, sino la inteligibilidad. Un discurso inteligible se percibe como más claro y, por lo tanto, "más fácil de escuchar" o "más presente", incluso a un volumen moderado.
Esto se logra a través de:
- Claridad en las frecuencias vocales: acentuar las frecuencias donde reside la claridad de la voz (generalmente entre 2-4 kHz).
- Reducción de ruido de fondo: Eliminar o atenuar el ruido ambiente que compite con la voz.
- Procesamiento de dinámica: Compresión y limitación suave para mantener la voz a un nivel consistente.
- Acústica del entorno: En espacios físicos, controlar la reverberación y las reflexiones puede mejorar drásticamente la inteligibilidad.
En resumen, es fundamental evitar la fatiga auditiva y el daño de nuestros oídos, y, a la vez, mejorar las sensaciones placenteras de escuchar la música que nos gusta, como nos gusta.
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