A mi hijo le molestan los ruidos.
Publicación editada 11/07/2026
Hola Soraya, respecto a tu pregunta sobre tu hijo. El que le molesten algunos ruidos, incluso que llore o se tape los oídos, no es raro en niños de 4 años, aunque sí merece la pena observarlo con atención porque puede tener varias causas.
Sin explorar al niño no se puede saber cuál es la explicación exacta, pero puedo orientarte sobre las posibilidades más frecuentes.
Respecto a lo que puede estarle ocurriendo a tu hijo, algunas posibilidades son:
1. Hipersensibilidad al sonido (hiperacusia) (una de las causas más probables por lo que cuentas).
o El niño percibe determinados sonidos como mucho más intensos o desagradables que los demás.
o No tienen por qué ser sonidos muy fuertes. A menudo molestan más los sonidos agudos o inesperados: secadores, aspiradoras, batidoras, sirenas lejanas, cisternas, aplausos, cubiertos, etc.
o La reacción puede ser exactamente la que describes: sobresalto, llanto, taparse los oídos o querer irse.
2. Respuesta exagerada al sobresalto.
o Algunos niños son especialmente sensibles a los ruidos inesperados, aunque luego tengan una audición completamente normal.
3. Procesamiento sensorial diferente.
o Algunos niños presentan una mayor sensibilidad sensorial en general (no solo auditiva). Esto puede aparecer tanto en niños con un desarrollo típico como en otros con trastornos del neurodesarrollo.
4. Problemas del oído menos frecuentes.
o Aunque suele dar molestias con sonidos fuertes, algunas enfermedades del oído pueden hacer que ciertos sonidos resulten incómodos.
o También conviene descartar problemas de audición, aunque paradójicamente un niño con pérdida auditiva también puede ser muy sensible a determinados sonidos.
En realidad es un trastorno frecuente entre los 3 y los 6 años. Muchos niños pasan por una etapa en la que algunos ruidos les asustan mucho más que a un adulto.
La buena noticia es que en muchos casos mejora conforme madura el sistema nervioso, especialmente si no hay otra condición asociada.
Es importante que sepáis como afrontar el problema de vuestro hijo para no empeorar las cosas.
1. No obligarle a aguantar el ruido.
Si le decís "no pasa nada, aguanta", probablemente aumente su ansiedad.
Es mejor validar su sensación con palabras tranquilizadoras: "Veo que ese ruido te molesta mucho. Ya ha terminado. Estás seguro."
2. Anticiparle los sonidos.
Los sonidos inesperados suelen ser mucho peores.
Por ejemplo:
• "Ahora voy a encender la aspiradora."
• "En cinco segundos sonará el secador."
Esta anticipación reduce mucho el sobresalto.
3. Exposición gradual
No conviene evitar todos los ruidos durante meses.
Lo recomendable suele ser una exposición progresiva:
• primero escuchar el sonido muy bajito;
• después un poco más cerca;
• siempre sin obligar;
• dejando que él controle el ritmo.
El objetivo es que el cerebro aprenda que esos sonidos no son peligrosos.
4. No usar protectores auditivos continuamente
Este punto es importante.
Si utiliza cascos o tapones para cualquier ruido cotidiano, el cerebro puede hacerse todavía más sensible con el tiempo.
Solo conviene utilizarlos cuando realmente el ruido es intenso (fuegos artificiales, conciertos, maquinaria, etc.)
5. Convertirlo en un juego
A muchos niños les ayuda:
• escuchar sonidos en el móvil con volumen muy bajo;
• adivinar qué sonido es;
• jugar a producir ellos mismos el sonido.
Cuando el niño controla el sonido, suele disminuir el miedo.
En cuanto al tratamiento, depende de la causa que lo está originando.
Si se confirma una hiperacusia, lo mejor es seguir una serie de pautas.
• educación de la familia;
• terapia de exposición gradual;
• en algunos casos intervención con un psicólogo infantil si el miedo es muy intenso;
• si existe un trastorno del procesamiento sensorial, un terapeuta ocupacional con experiencia en integración sensorial puede ser de ayuda.
No hay un medicamento específico para la hiperacusia infantil.
Si es recomendable que lo valore un otorrinolaringólogo pediátrico o un audiólogo infantil, sobre todo si:
• el problema lleva meses;
• cada vez ocurre con más sonidos;
• limita su vida diaria;
• evita ir a cumpleaños, parques o colegio;
• hay dudas sobre la audición;
• ha tenido muchas otitis;
• existen retrasos del lenguaje o del desarrollo.
El especialista le hara las exploraciones y pruebas que precise, como:
• exploración del oído;
• pruebas de audición adaptadas a su edad;
• según el caso, otras pruebas audiológicas.
En muchos niños el problema mejora claramente al hacerse mayor:
• Si se trata de una sensibilidad propia de la edad, lo habitual es que disminuya progresivamente durante los siguientes años.
• Si forma parte de una hiperacusia más persistente o de un perfil de procesamiento sensorial diferente, también puede mejorar, aunque a veces pueda requerir un trabajo más específico.
Por otro lado, me llama la atención que dices que ocurre con "determinados ruidos que además no son muy fuertes". Ese patrón es bastante típico de la hiperacusia: no importa tanto la intensidad como el tipo de sonido. Por ejemplo, algunos niños toleran perfectamente el ruido de un camión, pero lloran con el secador o el ruido de una cafetera.
Para orientarte mejor, me ayudaría saber:
• ¿Qué ruidos concretos le molestan? (aspiradora, secador, váter, aplausos, motos, timbre, etc.).
• ¿Le pasa desde siempre o empezó hace unos meses?
• ¿Tiene un desarrollo del lenguaje y del aprendizaje acorde a su edad?
• ¿Ha tenido muchas otitis o problemas de oído?
• ¿Fuera de esos episodios oye bien cuando le habláis en voz normal?
Espero haberte ayudado Soraya. Aunque debo decirte que la hiperacusia es un trastorno que nos puede dar quebraderos de cabeza cuando la padece nuestro hijo. No dudes en consultar de nuevo si tienes más dudas.
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